La Selección tuvo que jugar 120 minutos para derrotar a la revelación africana y asegurar su continuidad en el Mundial. El equipo de Lionel Scaloni sufrió más de la cuenta, pero encontró el gol de la clasificación cuando el partido parecía encaminarse a los penales.
Argentina sigue con vida en la Copa del Mundo, aunque esta vez lejos de la comodidad. La Albiceleste derrotó 3-2 a Cabo Verde en un encuentro cargado de tensión, incertidumbre y emociones que recién se resolvió en el tiempo suplementario. Con más sufrimiento que fútbol, el campeón del mundo logró arañar el boleto a los octavos de final.
El conjunto dirigido por Lionel Scaloni comenzó mostrando su jerarquía y golpeó primero gracias a Lionel Messi, sin embargo, Cabo Verde dejó en claro rápidamente por qué fue una de las grandes sorpresas del torneo: lejos de resignarse, respondió con personalidad y llevó el partido a un terreno incómodo para los argentinos.
El resultado definitivo le permitió a Argentina meterse entre los dieciséis mejores del certamen, aunque dejando más dudas que certezas. La defensa volvió a mostrar fragilidad en momentos clave y el equipo sufrió para controlar un partido que, en la previa, aparecía como uno de los cruces más accesibles del cuadro.
Del otro lado quedó una Cabo Verde que se despidió con la frente en alto. La selección africana estuvo a minutos de protagonizar uno de los mayores golpes del campeonato y obligó al vigente campeón a exigirse hasta el último instante.
Ahora comienza otra historia. En los octavos de final no habrá margen para nuevas concesiones. Argentina consiguió el objetivo, pero sabe que deberá recuperar solidez y funcionamiento si pretende seguir alimentando el sueño de defender la corona conseguida en Qatar.

