Nuevamente una fatalidad nos coloca ante la necesidad de plantearnos como sociedad cuáles son las responsabilidades que nos tocan a cada uno en un escenario en donde la violencia emerge nuevamente denunciando la falla fundamental en el funcionamiento de las instituciones que representan los inicios de la socialización: la familia con sus funciones fundamentales de sostén y pautación, y la escuela como lugar de producción de subjetividades (otras veces de recomposición subjetiva) que puedan propiciar sujetos sociales con una perspectiva de futuro posible.
Hablar del grave hecho acontecido en Santa fe, tratando de buscar una única causa lineal que de sentido a esta complejidad, es solo un intento de simplificarla para dejar tranquilo a aquel que pretende encontrar una única explicación a un fenómeno que excede la relación “causa – efecto”, y por tanto, requiere un análisis desde múltiples ópticas.
A los profesionales de la salud mental nos vuelve a convocar interrogarnos acerca de cómo estamos abordando estas situaciones desde la prevención primaria, la detección precoz de factores de riesgo, el trabajo interdisciplinario sobre lo que hoy nos aparece como posible de ser abordado, buscando minimizar los daños, articulándolos con el norte de lo que queremos: construir sujetos en donde su singularidad pueda formar parte del conjunto de la sociedad, para permitir reducir posibilidades de destrucción de la subjetividad en un contexto en donde la violencia social está al orden del día.
Javier Zapata. Licenciado en Psicología. M.P. 2472

