
Un estudio del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) expone el deterioro del ingreso de los trabajadores en Argentina. El relevamiento señala que 6 de cada 10 asalariados dejan pasar al menos una comida durante la jornada laboral por motivos económicos.
La investigación, realizada sobre 1.171 empleados en distintas ciudades del país, indica que el 46,7% lo hace de manera ocasional y un 14,4% de forma frecuente, una señal clara del impacto de la pérdida del poder de compra en la vida cotidiana.
El panorama es todavía más complejo entre los jóvenes. En el grupo de 18 a 29 años, siete de cada diez reconocen que prescinden de alguna comida durante el día por dificultades económicas.
El trabajo también advierte que más del 80% de los asalariados atraviesa algún tipo de fragilidad alimentaria, ya sea porque reduce porciones o porque reemplaza alimentos por opciones más baratas y de menor valor nutricional.
En esa línea, casi ocho de cada diez trabajadores admiten que optan por productos de menor calidad para abaratar gastos, mientras que más de la mitad enfrenta una situación doble: menos comidas y alimentos menos nutritivos.
Los datos reflejan que la pérdida del poder adquisitivo ya no solo repercute en el consumo general, sino también en la alimentación diaria de personas que, pese a tener empleo, encuentran dificultades para cubrir necesidades básicas.

