
La Cámara de Diputados dio luz verde este viernes a la reforma laboral promovida por el gobierno de Javier Milei, tras una sesión extensa y atravesada por protestas sindicales en distintos puntos del país. La iniciativa fue respaldada por el bloque oficialista de La Libertad Avanza y espacios aliados, que reunieron los votos necesarios para avanzar con el proyecto.
El tratamiento parlamentario se desarrolló en un escenario de alta tensión política y movilización social. Mientras dentro del recinto se sucedían discursos cruzados y cuestionamientos reglamentarios, en las calles gremios y organizaciones sociales expresaban su rechazo a la propuesta, al considerar que implica un recorte de derechos laborales.
Durante el debate se introdujeron modificaciones al texto original. Uno de los cambios más significativos fue la eliminación del artículo 44 que había generado amplio rechazo por su impacto en las licencias médicas. Con esas correcciones, la norma deberá volver al Senado para su revisión definitiva antes de convertirse en ley.
Entre los puntos centrales, la reforma plantea transformaciones en el régimen de contratación, ajustes en el esquema de indemnizaciones por despido, cambios en la organización de la jornada laboral y nuevas reglas para las medidas de fuerza. Desde el Ejecutivo sostienen que se trata de una actualización necesaria para dinamizar el empleo y promover inversiones. En cambio, sectores opositores advierten que las modificaciones suponen un retroceso en garantías históricas de los trabajadores.
Con la aprobación en Diputados, el oficialismo busca acelerar el trámite legislativo para consolidar uno de los ejes centrales de su programa económico. El desenlace ahora dependerá del tratamiento en la Cámara alta, donde se definirá si las reformas quedan firmes o vuelven a sufrir cambios.

