
La situación del empleo en Paraná genera preocupación en el sector productivo. Durante el último año se perdieron 868 puestos de trabajo registrados, un dato que refleja las dificultades que atraviesan muchas empresas locales, en especial las pequeñas y medianas.
El dato fue analizado por el dirigente pyme Luis Lozar, quien advirtió que la caída del empleo formal está vinculada al contexto económico que enfrentan los comercios y emprendimientos productivos de la ciudad. Según señaló, la retracción del consumo y el aumento de los costos operativos son algunos de los factores que están golpeando con mayor fuerza a las pymes.
En ese sentido, Lozar explicó que muchas empresas se ven obligadas a reducir personal, achicar estructuras o directamente cerrar, una situación que termina impactando en el mercado laboral local. “Las pymes son las que más trabajo generan, pero también las que primero sienten la caída de la actividad”, sostuvo.
El dirigente también remarcó que la pérdida de puestos de trabajo no solo afecta a las empresas, sino que tiene consecuencias directas en la economía cotidiana de la ciudad. Con menos empleo formal, disminuye el poder de compra de las familias y se profundiza la caída del consumo, lo que termina retroalimentando la crisis en el sector comercial.
Frente a este escenario, Lozar planteó la necesidad de generar condiciones que permitan sostener la actividad productiva y el empleo, especialmente en el sector pyme, que continúa siendo uno de los principales motores de trabajo en Paraná y la región.
Mientras tanto, los datos reflejan una tendencia que preocupa al entramado productivo local: cuando las pymes atraviesan dificultades, el impacto se traslada rápidamente al empleo.

