
Una porción considerable de la población joven de Entre Ríos continúa demorando su emancipación habitacional como consecuencia de limitaciones económicas y laborales. De acuerdo a un relevamiento reciente, el 37,3% de los jóvenes de la provincia no pudo acceder a una vivienda propia, lo que pone en evidencia las dificultades para concretar la independencia residencial.
El estudio, basado en estadísticas elaboradas por la fundación Tejido Urbano, señala que esta situación se replica a nivel nacional. En ese sentido, cerca del 38% de las personas de entre 25 y 35 años permanece en el hogar familiar, una cifra que equivale a aproximadamente 1,8 millones de jóvenes en todo el país. Si bien el indicador muestra una leve mejora respecto del año anterior, el acceso a la autonomía sigue siendo un desafío persistente.
Entre las principales causas se destacan la inestabilidad laboral y las restricciones en el mercado de empleo. Los niveles de desocupación juvenil superan el promedio general y quienes no logran mudarse presentan mayores tasas de desempleo que aquellos que sí alcanzaron la independencia. A esto se suma la alta proporción de trabajos informales o precarios, que dificultan afrontar gastos como alquileres, servicios y mantenimiento del hogar.
El incremento del costo de vida, sumado a ingresos insuficientes, incide de forma directa en la decisión de continuar viviendo con la familia. Especialistas advierten que este panorama refleja las falencias estructurales del mercado habitacional y laboral, y plantea un escenario complejo para la integración plena de las nuevas generaciones

