
Afectada por una profunda crisis financiera, Celulosa Argentina, la principal papelera del país, suspendió esta semana sus operaciones en las plantas de Capitán Bermúdez (Santa Fe) y Zárate (Buenos Aires). La compañía, controlada por el Grupo Tapebicuá, busca actualmente renegociar una deuda de aproximadamente USD 128 millones con sus acreedores y salir en búsqueda de nuevos inversores para sostener su continuidad operativa.
La decisión fue comunicada formalmente el miércoles ante la Comisión Nacional de Valores (CNV). El anuncio se produce menos de un mes después de que la empresa Tecmaco Integral, proveedora de servicios de izaje y movimiento de cargas, solicitara su quiebra ante la Justicia santafesina por incumplimiento de pagos.
«La sociedad continúa enfocada en el proceso de reestructuración de sus pasivos financieros y en la búsqueda de nuevos socios o inversores que permitan recomponer su capital de trabajo«, informó la empresa en el comunicado.
Según explicó la compañía, la paralización de las plantas responde al “marcado deterioro del capital de trabajo”, provocado por el difícil contexto macroeconómico nacional y por factores externos que impactaron al sector papelero durante los últimos trimestres.
Celulosa Argentina entró en default en mayo de 2025, aunque su crisis financiera se remonta a mediados de 2024. En junio presentó una propuesta a sus acreedores para reestructurar su pasivo, con el objetivo de extender los plazos de vencimiento y adecuar su estructura financiera a la actual capacidad de generación de negocios.
A comienzos de mayo, el Grupo Tapebicuá vendió títulos de la compañía con el fin de inyectar liquidez, una medida que redujo temporalmente su participación accionaria. Como consecuencia, la tenencia directa e indirecta de los principales accionistas —el empresario estadounidense Douglas Albretch, junto a los argentinos José Urtubey (hermano del exgobernador salteño Juan Manuel Urtubey) y Juan Collado— cayó al 45,79% del capital social. Desde la empresa aclararon que esta reducción es transitoria y apunta a descomprimir la situación financiera inmediata.
Pese a la gravedad del escenario, el plan de reestructuración presentado por la empresa busca garantizar la continuidad operativa para abastecer el mercado local, cumplir en el corto plazo con sus clientes y, a mediano plazo, regularizar las obligaciones con proveedores y acreedores.

