
El intendente de Federación, Ricardo Bravo, presentó su renuncia a la presidencia de la Liga de Intendentes Justicialistas, una decisión que adjudicó a “motivos personales” pero que generó preocupación dentro del peronismo entrerriano. En la carta que envió a sus pares, Bravo aclaró que su alejamiento no supone un quiebre con el espacio, sino la necesidad de tomar distancia para evaluar el rumbo del partido y colaborar desde otra posición. Al mismo tiempo, reclamó la conformación de un ámbito de diálogo más amplio y representativo, donde todas las líneas internas puedan participar y expresar sus miradas, insistiendo en que “nadie debe quedar afuera” del proceso de reconstrucción.
Su salida deja a la Liga sin conducción clara en un momento de fuerte debate interno tras la derrota electoral, y expone la urgencia de definir una estrategia común que permita recomponer la unidad, ordenar la estructura partidaria y trazar un camino hacia los próximos desafíos políticos en la provincia.

