Malvinas desde adentro, charlamos con un veterano de guerra, Raúl Isabelino Martínez

Malvinas desde adentro, charlamos con un veterano de guerra, Raúl Isabelino Martínez

Cada 2 de abril, los argentinos conmemoran a los veteranos y caídos en la Guerra de Malvinas, un conflicto que comenzó con la Operación Rosario en 1982, cuando la Junta Militar decidió recuperar la soberanía sobre las Islas Malvinas. Esta fecha es una oportunidad para reflexionar sobre el sacrificio de los soldados y el profundo impacto que dejó este enfrentamiento en la sociedad argentina. En este contexto, Raúl Isabelino Martínez, mecánico de aeronaves Pucará de la Fuerza Aérea Argentina, nos comparte su experiencia y su perspectiva sobre aquellos días y cómo ha sido su vida tras la guerra.

Por qué las Malvinas son argentinas y qué recordamos cada 2 de abril

 

Raúl recuerda cómo, el día que se enteró de la movilización, se encontraba trabajando en el hangar. «Me enteré como todo el mundo, por la televisión. Inmediatamente nos preparamos para irnos. A mí me designaron para ir a las Islas Malvinas en el avión Pucará, el único que operó en las islas», cuenta.

Sobre el viaje hacia las Islas, recuerda que el 2 de abril de 1982, salieron con cuatro aviones inicialmente destinados a Salta,

 pero tras despegar fueron desviados hacia el sur. «El capitán Vila, jefe de nuestra escuadrilla, recibió una orden en Bahía Blanca de que debíamos estar en Malvinas ese mismo día. En el vuelo, algunos ya nos íbamos enterando de lo que estaba sucediendo. Una vez listos, cruzamos hacia las islas. Al aterrizar, lo primero que sentí fue un aire frío muy intenso», señala.

Un FMA IA-58 Pucará en la "Fortaleza Malvinas" - Gaceta Aeronautica

 

Raúl recuerda el ambiente entre sus compañeros como tenso pero enfocado. «Sabíamos que nuestra misión no era estar en la primera línea de combate, pero el Pucará era un avión muy útil en ese contexto. Aunque lento, era ideal para atacar a la infantería o, como descubrimos, cazar helicópteros. Tuvimos que camuflar los aviones pintándolos con tonos marrones, verdes y ocres», explica sobre la preparación de los aviones. La guerra, según Raúl, comenzó para ellos de manera abrupta. Tras llegar a Gusgrim, un sector en la isla Soledad cerca de Darwin, se encontraron con una situación de alta tensión. «Nos estábamos preparando para nuestra tarea cuando, a las 4:40 de la mañana, un ataque aéreo británico nos sorprendió. Tiraron bombas sobre la pista, y aunque muchas cayeron al mar, otras impactaron cerca. A las 8 de la mañana, un ataque aéreo con Sea Harriers nos dejó con varias bajas, incluyendo al teniente Juki y siete de nuestros compañeros», relata con dolor. «La guerra empezó el primero de mayo para nosotros desde muy mala manera a las 10 de la mañana y a las 12 cerca a las 12 nos volvieron a atacarlos con dos entradas más llenaron todo el lugar con beluga y Bueno ahí realmente Nosotros tomamos conciencia de que la guerra había empezado para nosotros haber empezado mal Porque ya teníamos baja teníamos herido este y prácticamente un 40% de todo lo que estábamos ahí se había reducido el grupo un 40% «

 

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En cuanto a sus familiares, Raúl menciona que su madre no sabía dónde se encontraba hasta su regreso, aunque había intentado tranquilizarlos. «Mi familia no sabía dónde estaba, solo mi papá y mi hermano. Cuando regresé, ya estaba herido y, aunque les había avisado que estaba bien, no fue fácil para ellos», dice. La experiencia fue traumática tanto para él como para su familia, especialmente porque su regreso fue antes de que terminara el conflicto. Raúl también reflexiona sobre el impacto psicológico que dejó la guerra. «Mi duelo fue diferente al de mis compañeros que fueron prisioneros. Ellos vivieron un proceso de adaptación tras la guerra. Yo, al ser herido y trasladado rápidamente, no pasé por ese proceso. Fue difícil dormir, y la ansiedad estaba siempre presente», comenta.

A lo largo de los años, Raúl ha encontrado en la pintura una forma de sanar. «La pintura se convirtió en mi cable a tierra. Comencé a pintar sobre Malvinas en 2010. Antes pintaba de todo, pero desde que comencé a pintar Malvinas, sentí que podía contar nuestra historia. Llevo mis cuadros a las escuelas y a diferentes lugares para que los chicos conozcan la historia de la guerra y el legado de los soldados», relata con satisfacción. A través de sus pinturas, Raúl busca «malvinizar» a las nuevas generaciones, transmitiendo las historias de los primeros avistajes de las islas y el papel de los argentinos en la región desde el siglo XIX.

Finalmente, Raúl expresa su deseo para las juventudes de hoy y para el pueblo argentino para salir adelante, y pide a los jóvenes que vean testimonios de los británicos cuando cuentan de la valentía y la lucha de los soldados argentinos, algo que no esperaban “Yo sigo luchando todos los días, como lo hacíamos en la guerra, siempre combatiendo por algo», concluye.

 

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